Es el área de la Iglesia Católica que se ocupa del cuidado y atención del enfermo y su familia.
Acompañar, escuchar, evangelizar, rezar, sostener en los momentos de más vulnerabilidad, en el sufrimiento y en la muerte. En el duelo y en la defensa de la vida.
Y además promover estilos de vida sanos.
Se desarrolla en cada ámbito parroquial o comunidad. Cada grupo visita pacientes en domicilios particulares, geriátricos, clínicas, hospitales.
La alegría con la que los consagrados y consagradas cumplen su misión es una bendición para todos. Apoyemoslos para que encuentren su camino acompañando a los más desfavorecidos. Papa Francisco - Octubre 2018
INTENCIONES DEL PAPA
POR LOS DESAFÍOS DE LA HUMANIDAD
OCTUBRE 2018
Universal: Por la evangelización, la misión de los consagrados
Para que los consagrados y las consagradas despierten su fervor misionero y estén presentes entre los pobres, los marginados y con los que no tienen voz.
Oración de ofrecimiento Padre bueno, sé que estás conmigo. Aquí estoy en este nuevo día. Pon una vez más mi corazón junto al Corazón de tu Hijo Jesús, que se entrega por mí y que viene a mí en la Eucaristía. Que tu Espíritu Santo me haga su amigo y su apóstol, disponible a su misión. Pongo en tus manos mis alegrías y esperanzas, mis trabajos y sufrimientos, todo lo que soy y tengo, en comunión con mis hermanos y hermanas de esta red mundial de oración. Con María, te ofrezco mi jornada por la misión de la Iglesia y por las intenciones de oración del Papa para este mes. Padre Nuestro, Ave María, Gloria
Propuestas para el mes
Busca más información sobre la misión de los consagrados y consagradas con las poblaciones más pobres y en los lugares que no se destacan en las noticias.
Visita, este mes, una comunidad religiosa misionera, cercana a donde vives, para conocer su carisma y misión y ofrece tu servicio en la medida de tus posibilidades.
Organiza un tiempo de oración en tu comunidad por las vocaciones de quienes se consagran al servicio de sus hermanos y por las personas que ellos sirven.
El Papa nos pide rezar un Rosario diario para que la Virgen María proteja a la Iglesia en estos tiempos de crisis, y rezar al Arcángel San Miguel para que la defienda de los ataques del diablo.
Papa Francisco - Octubre 2018
INTENCIONES DEL PAPA
OCTUBRE 2018
"El diablo se presenta poderosamente. Te trae regalos. Pero tú no sabes qué hay dentro.
Renuevo la invitación a todos a rezar el Rosario todos los días en octubre, concluyendo con la antífona Bajo tu protección y la oración a San Miguel Arcángel, para repeler los ataques del diablo que quiere dividir a la Iglesia."
Oración al Arcángel San Miguel
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio.
Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica.
Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas.
Amén
Oración “Bajo tu amparo Santa Madre de Dios”
Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todo peligro, ¡oh siempre Virgen, gloriosa y bendita!
Santo Rosario
Misterios Gozosos (lunes y sábado)
1. La encarnación del Hijo de Dios.
2. La visitación de Nuestra Señora a Santa Isabel.
3. El nacimiento del Hijo de Dios.
4. La Presentación del Señor Jesús en el templo.
5. La Pérdida del Niño Jesús y su hallazgo en el templo.
Misterios Dolorosos (martes y viernes)
1. La Oración de Nuestro Señor en el Huerto de Getsemaní.
2. La Flagelación del Señor.
3. La Coronación de espinas.
4. El Camino del Monte Calvario cargando la Cruz.
5. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor.
Misterios Gloriosos (miércoles y domingo)
1. La Resurrección del Señor.
2. La Ascensión del Señor.
3. La Venida del Espíritu Santo.
4. La Asunción de Nuestra Señora a los Cielos.
5. La Coronación de la Santísima Virgen.
Misterios Luminosos (jueves)
1. El Bautismo en el Jordán.
2. La autorrevelación en las bodas de Caná.
3. El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión.
4. La Transfiguración.
5. La Institución de la Eucaristía, expresión sacramental del misterio pascual.
África es un continente rico, pero la riqueza más grande, más valiosa de África, son los jóvenes.
Ellos deben poder elegir entre dejarse vencer por la dificultad o transformar la dificultad en una oportunidad.
El camino más eficaz para ayudarlos en esta elección es invertir en su educación.
Si un joven no tiene posibilidades de educación, ¿qué podrá hacer en el futuro?
Recemos para que los jóvenes del continente africano tengan acceso a la educación y al trabajo en sus propios países.
Papa Francisco - Septiembre 2018
INTENCIONES DEL PAPA
POR LOS DESAFÍOS DE LA HUMANIDAD
SEPTIEMBRE 2018
Universal: Los jóvenes del África
Para que los jóvenes del continente africano tengan acceso a la educación y al trabajo en sus propios países.
Oración.
Padre bueno, que creaste a tus hijos e hijas en una gran diversidad de pueblos, etnias, culturas, yo te agradezco este mes la riqueza de la juventud africana.
Te pido por todos estos jóvenes, que viven en ambientes de guerra, inseguridad, en precarias condiciones de vida y salud. Ilumina con tu Espíritu a los que tienen la responsabilidad de decidir sobre la educación y el trabajo en África, para que aseguren un futuro digno a los jóvenes de este gran continente.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria
Propuestas para el mes si vives fuera de África...
Ponte en contacto con comunidades migrantes africanas y sus jóvenes, para conocer su realidad, sus sueños, sus dificultades y ofrece tu ayuda para hacer crecer sus proyectos educativos.
Interiorízate y ayuda, en la medida de tus posibilidades, a proyectos de desarrollo a nivel educativo y de empleo en África.
Organiza en tu propia comunidad un tiempo de oración o de formación en el que se trate el tema de las situaciones que llevan a tantos jóvenes africanos a migrar de forma forzada fuera de sus países.
Propuestas para el mes si vives en África...
Interiorízate de los proyectos educativos de tu país, de tu comunidad y cómo se llevan adelante. Ofrece tu ayuda desinteresada para colaborar con docentes y directivos de escuelas en su tarea.
Ponte en contacto con agrupaciones y asociaciones que apoyen financieramente la educación y ofrece tu colaboración en la medida de tus posibilidades.
Organiza con tu comunidad una jornada de oración por la intención del mes y movilízate en misión con ella, llevando ayuda material y compañía a una escuela que necesite tu ayuda.
Los musulmanes de todo el mundo conmemoran el próximo lunes 10 de septiembre el inicio del nuevo año musulmán 1440, que empieza con el primer día de Muharram, el primer mes del calendario islámico.
Ese día se rinde homenaje a la salida del Profeta Muhammad (Mahoma) de su ciudad natal, La Meca, hacia la ciudad de Yatrib (Medina).
El cómputo del calendario islámico comenzó el 16 de julio del año 622 en los tiempos del Califa Omar Bin Al Jattab (Príncipe de los Creyentes), quién mandó reunir a muchos de sus compañeros y les pidió un consejo: “¿Desde donde debemos empezar a contar nuestra historia?”.
Propusieron que se iniciara el calendario la fecha de la hégira (emigración).
Los musulmanes del mundo conmemoran este día rezando, estudiando y leyendo el Sagrado Corán y se desea, como en todas las comunidades, un feliz año.
Rosh Hashaná es la única festividad judía cuya duración es igual en Israel y en el resto del mundo: dos días. El Año Nuevo judío cae, según el calendario hebreo, en Tishrei, el séptimo mes año. Pero, ¿por qué ocurre esto?
El primer mes del almanaque es Nisán, debido a la liberación del pueblo hebreo de la esclavitud de Egipto. No obstante, según la tradición, Adán y Eva fueron creados en Tishrei, por lo cual el ciclo anual se inicia en este mes.
El Año Nuevo judío que comienza este domingo a la noche y se prolongará hasta el martes, es el 5779, según su calendario. Rosh Hashaná (cabeza del año) trata de la conmemoración de la primera pareja humana en el contexto de la creación del universo.
Como en todas las otras fiestas, se acostumbra a ir al templo a rezar. Pero, a diferencia de lo que ocurre con el resto de las festividades judías, Rosh Hashaná tiene pocas comidas típicas. No obstante, ellas están cargadas de simbolismo: la mayoría son alimentos dulces que representan el deseo de un próspero año nuevo. Aún así, la celebración es rica en costumbres, ritos y ceremonias.
Acaso el alimento más común y conocido de esta fiesta sea la manzana con miel, que alude al deseo de un año dulce, lleno de bondad y prosperidad. Pero, ¿por qué esto y no otra comida dulce? La dulzura del fruto y la de la miel son de dos tipos distintos y representan –respectivamente- alegrías diferentes: por un lado, las familiares, personales y laborales y, por otro, las imprevistas y riesgosas.
El shofar, un instrumento musical litúrgico, es el símbolo por excelencia del año nuevo judío. Con el sentido de "despertar el alma", se tocan tres sonidos distintos: Tekiah (la explosión), que consiste en un sonido largo; Shvarim (alarma), que son tres sonidos de mediana duración; y Teruá (quebrantamiento), que constituyen nueve sonidos cortos, como intermitentes. Además, se toca durante el mayor tiempo posible -hasta que aguante el instrumentista- la Tekiah Guedolá (gran soplido o toque final), que alude a que el shofar mayor será tocado desde el Exilio al pueblo de Israel cuando llegue el Mesías.
Con Rosh Hashaná empiezan los 10 días de Teshuvá (reflexión, arrepentimiento y volver al camino), que duran exactamente hasta el Día del Perdón (Yom Kipur). Estos días, conocidos como Iamim Noraim (Días Temibles), son días de introspección en los cuales todos aquellos que consideren haber cometido alguna falta o haber lastimado a alguien a lo largo del año tienen la oportunidad de arrepentirse y remediarlo. Según la tradición, en este período Dios evalúa el accionar de los creyentes durante el año y los termina de juzgar en Yom Kipur.
En este día nos agrada volver a consultar los sermones de San Juan de Ávila. Según él, la fiesta de la Asunción de María marcaba “el término tan deseado y tan pedido por la sacratísima Virgen María, Madre de Dios y Señora nuestra”. Ante aquella evocación, invitaba a los fieles a alegrarse por el triunfo de María. No le faltaba fantasía para imaginar la admiración a los ángeles:
“Espantados de que en este miserable desierto hubiese tan preciosa reliquia y que con tanta honra y pompa fuese subida a la alteza del cielo y constituida por Señora de los que están allá y de los de acá, preguntan diciendo: ¿Quién es esta que sube del desierto, abundante en regalos, arrimada sobre su Amado?” (Cant 8,5).
Para aquel fogoso predicador, el día de la Asunción de María se convertía en la fiesta de la libertad, de la gloria cumplida y de las esperanza realizadas:
“Gócense, pues, los buenos hijos de la libertad de su bendita Madre, y esperen ellos que, a semejanza de ella, les vendrá el día de su libertad, en que, libres de la corrupción de esta vida, gocen con ella en el cielo del don de incorrupción perpetua, de cumplida gloria y de la alegre vista de Dios. Y entiendan que esta Virgen bendita no sólo nos es dada para ejemplo de nuestra vida, a la cual sigamos e imitemos en sus virtudes, mas también tenemos en ella ejemplo y motivo para esperar que, si fuéremos acá por el camino que ella fue, aunque no tan aprisa ni con tanta santidad, iremos donde ella fue, aunque menores en gloria”.
Pero sabía Juan de Ávila que poco presta la contemplación sin la acción y el regusto sin el esfuerzo. La celebración de la Asunción de María a los cielos le sugería, pues, una sencilla exhortación adornada de una pizca de dramática poesía:
“Estemos, pues, muy atentos, y no perdamos de vista a esta Señora, tan acertada en sus caminos y tan verdadera estrella y guía de los que en este peligroso mar navegamos”[1].
También Santa Teresa cuenta que en esta fiesta de la Asunción de María, se le representó en un arrobamiento “su subida al cielo, y la alegría y solemnidad con que fue recibida y el lugar adonde está” . Y añade que esta visión le aprovechó “para desear más pasar grandes trabajos” y le quedó un “gran deseo de servir a esta Señora, pues tanto mereció”[2].
LA OBRA DE DIOS
El relato evangélico que hoy se proclama recoge el canto gozoso y agradecido de María (Lc 1, 39-56). Sus estrofas no miran tanto a la obra del hombre cuanto a la obra de Dios. El canto del “Magnificat”, en efecto, revela, proclama, canta y agradece el estilo de Dios.
- “Ha mirado la humillación de su esclava”. Más que una confesión personal es un resumen de la historia entera de la salvación. Frente a la altanería de los poderosos, con frecuencia injusta y despiadada, se alza la misericordia del Dios que apuesta por los débiles y oprimidos.
- “Me felicitarán todas las generaciones”. En otros tiempos le había sido prometido a Abraham que por él se bendecirían todos los linajes de la tierra (Gén 12,3). La antigua profecía se ha cumplido en María. Gracias a Jesús, fruto bendito de su vientre, la bendición de Dios se convierte en bienaventuranza para todos los que lo siguen.
- “Ha hecho obras grandes por mí”. Lo mismo pudieron decir Sara, madre de Isaac, y Ana, la madre de Samuel. Para María, las grandes obras de Dios incluyen la maternidad física de Jesús. Pero comprenden las riquezas del Reino que por Jesús se revelan y se otorgan a los pequeños y a los humildes.
UN SIGNO CELESTIAL
La visión del Apocalipsis coloca a la Iglesia en el centro de la bóveda celeste (Ap 12,1). La liturgia ve esa profecía a la luz de los misterios que transforman la vida de María:
• “Una mujer vestida del sol”. La luz de Dios revelada en el Cristo inunda a María y a la Iglesia. Purificadas e iluminadas por Él se convierten en faro para la peregrinación de las gentes. Su esencia determina su misión imprescindible.
• “Una mujer con la luna por pedestal”. La luz de María y de la Iglesia no brota de sus méritos. Como el pálido claror de la luna, su brillo es reflejo de una luz que las trasciende y las lleva a vivir en humilde transparencia.
• “Una mujer coronada con doce estrellas”. El signo cósmico del zodíaco se asocia a las tribus de Israel y al número apostólico para desvelar el papel de María y de la Iglesia. La naturaleza y la historia coronan al icono de la fe, al ejercicio de la fe, a la obediencia de la fe.
ORACIÓN
- “Dios todopoderoso y eterno, que has elevado en cuerpo y alma a los cielos a la inmaculada Virgen María, Madre de tu Hijo; concédenos que aspirando siempre a la realidades divinas, lleguemos a participar con ella de su misma gloria en el cielo”. Amén.
José-Román Flecha Andrés
[1] San Juan de Ávila, Sermón 70, en Obras completas del Santo Maestro Juan de Ávila, III, 177.
[2] Santa Teresa de Jesús, Libro de la Vida, 39,26. La Santa había contado que en otra fiesta de la Asunción, le pareció ser vestida de blanco por nuestra Señora y por san José: o,c 33,14. .
Al hablar de las familias, muchas veces me viene a la cabeza la imagen de un tesoro.
El ritmo de vida actual, el estrés, la presión del trabajo y también, la poca atención de las instituciones, puede poner a las familias en peligro.
No es suficiente hablar de su importancia: es necesario promover medidas concretas y desarrollar su papel en la sociedad con una buena política familiar.
Recemos para que las grandes opciones económicas y políticas protejan a la familia como el tesoro de la humanidad.
Papa Francisco - Agosto 2018
INTENCIONES DEL PAPA
POR LOS DESAFÍOS DE LA HUMANIDAD
AGOSTO 2018
Universal: La familia, un tesoro.
Para que las grandes opciones económicas y políticas protejan la familia como el tesoro de la humanidad.
Oración.
Padre Bueno...
Por el sacramento del matrimonio, tu Iglesia ve en el amor humano una señal de tu presencia. La entrega de la vida en un amor fecundo, generador de nuevas vidas, es ejemplo de aquello a lo que cada uno de nosotros es llamado como hijo tuyo: a generar vida.
La familia es un lugar de vida, de esperanza, de futuro y de comunión.
Por eso, te pido, en este mes, en unión con el Papa Francisco y su Red Mundial de Oración, por todas las familias, para que reciban apoyo político y económico para cumplir su misión. Te pido en particular por las que viven con mayores dificultades, que tu Espíritu sea su fuerza y consuelo.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria...
Propuestas para el mes
Acompaña el Encuentro Mundial de las familias en Dublín, que se desarrolla del 21 al 25 de agosto. Interiorízate de las conclusiones de este encuentro, los llamados que allí se hagan y las declaraciones del Papa Francisco en su visita.
En tu propia familia, cuida de las relaciones de forma constructiva, creando puentes, sanando heridas, cuidando de quienes están en mayores dificultades o enfermos.
Busca información sobre acciones a nivel social, político y económico, que existen en tu país o en otros países, para proteger a la familia y, en la medida de sus posibilidades, lucha para que se implementen en tus propios ambientes.
La preocupación moderna por el crecimiento demográfico de la humanidad se remonta a Thomas Malthus. Según él, “si no se pone obstáculos a su crecimiento, la población aumenta en progresión geométrica, mientras los alimentos lo hacen en progresión aritmética”.
Las predicciones de Malthus no se han realizado como él las preveía. El aumento de los medios de producción y consumo se une a la disminución de la población en los países desarrollados, aunque la población aumenta todavía en las sociedades más pobres.
En 1965, el Concilio Vaticano II evocaba así las actitudes que dificultan la apertura a la vida: "El amor matrimonial queda frecuentemente profanado por el egoísmo, el hedonismo y los usos ilícitos contra la generación. Por otra parte, la actual situación económica, socio-psicológica y civil son origen de fuertes perturbaciones para la familia. En determinadas regiones del universo, finalmente, se observan con preocupación los problemas nacidos del incremento demográfico. Todo lo cual suscita angustia en las conciencias" (GS 47).
El problema era evidente, pero diversos motivos indujeron a Pablo VI a retirar el tema de la discusión en el aula conciliar. Había que oír otras voces, especialmente las de la comisión creada por Juan XXIII para el estudio de esta cuestión
Teniendo en cuenta los informes contrastantes de aquella comisión, Pablo VI publicó el 25 de julio de 1968 su encíclica Humanae vitae. En ella recordaba que el deber de transmitir la vida humana es para los esposos, colaboradores libres y responsables de Dios Creador, fuente de grandes alegrías, a veces acompañadas de dificultades y angustias.
Si este deber ha planteado siempre serios problemas en la conciencia de los cónyuges, los cambios acaecidos en la sociedad han planteado nuevas cuestiones que la Iglesia no puede ignorar por referirse a la vida y la felicidad de los hombres (HV 1).
Entre esos cambios, menciona el Papa el rápido desarrollo demográfico, que genera el temor de que la población aumente más rápidamente que las reservas de que dispone. Este temor incita a los gobiernos a adoptar algunas medidas radicales.
Además, las condiciones de trabajo y de vivienda, el aumento de los gastos en la crianza y en la educación dificultan el mantenimiento adecuado de un número elevado de hijos.
Por otra parte, es evidente el nuevo papel de la mujer en la sociedad, en la valoración del amor conyugal y en el aprecio de la intimidad conyugal.
Finalmente, el hombre puede gestionar mejor el dominio racional de las fuerzas de la naturaleza con relación al cuerpo, a la vida psíquica, a la vida social y aun a las leyes que regulan la transmisión de la vida (HV 2).
He ahí los motivos de aquella encíclica profética, publicada hace cincuenta años, que requiere hoy un análisis más sereno.
Ante las cuestiones relativas a la vida y a la muerte, a las motivaciones reales de las decisiones se suelen mezclar juicios y prejuicios fuertemente arraigados en los hábitos personales y sociales. No falta quien ha aprovechado la legalización de la eutanasia para arremeter contra las “horribles religiones monoteístas” e invocar, aun poéticamente, el retorno al paganismo helénico como modelo de humanidad y libertad. Al fin da la cara una de las razones de tanta sinrazón. Por parte de algunos, se propugna el retorno a un paganismo precristiano. La pena es que se olviden unos cuantos ingredientes del paganismo helénico: el infanticidio, la esclavitud y el desprecio a los enfermos incurables, que ya predicaba Platón. Además, no se olvide que Aristóteles justificaba la esclavitud y que el mundo griego inventó el “ostracismo”. Y, lo peor de todo, se ignora o se olvida que en el fondo de tal pretendida oferta griega y romana se encuentra la imposibilidad metafísica de la libertad. En una cosmovisión cíclica, como aquella, el ser humano se consideraba sólo como un juguete en las manos inmisericordes del Destino y de las Parcas. Así se puede ver en las impresionantes tragedias griegas y aun en poemas tan bellos como la égloga IV de Virgilio. El mundo moderno ha luchado ciertamente por el triunfo de la libertad, pero no es la libertad individual la que puede determinar la valía de valores éticos como el de la vida. Si el paganismo griego no podía descubrir la libertad, nuestra cultura no debería confundirla con la inhumanidad. Esa es una de las razones de la promoción de la eutanasia. Hay otra razón que ha sido expuesta, poniendo sencillamente las cifras sobre la mesa. Al igual que ha ocurrido con las empresas que se han enriquecido por medio de la promoción del aborto, se observa ya la actividad financiera de las empresas que han promovido y facilitado la muerte, pedida por el paciente afiliado a la “mutua” o bien por sus familiares. Evidentemente en estas consideraciones no se pretende juzgar las intenciones personales. Un viejo adagio decía que “del interior nadie puede juzgar, sino solamente Dios”. Pero no podemos caer en la ingenuidad de creer que toda la promoción de la “muerte por compasión” obedece solamente al requerimiento de una virtud tan humana y tan cristiana con esa. Ante cuestiones de tanta importancia tanto para las personas como para la comprensión de la sociedad y de la convivencia, es preciso vivir en la claridad. Ya el profeta Isaías se lamentaba ante las decisiones de los que al mal llaman bien y al bien llaman mal (Is 5,20). Se ve que, aunque haya cambiado de traje, la tentación viene de lejos, en el tiempo y en el espacio.
La moralidad de una acción no depende del sentimiento personal, ni de la opinión mayoritaria en la sociedad. Para comprenderlo basta ponerse en el puesto de la persona que es agredida por quienes se justifican apelando a esos criterios. Además, a veces se fundamenta la moralidad en la normativa legal. Se piensa que cuando una acción ha sido permitida o regulada por las leyes obtiene la categoría ética suficiente. Pero se olvida que en ese principio se asientan las dictaduras. Todos comprendemos que, a pesar de la regulación legal, no siempre es justo nuestro salario, no siempre son rectas las normas de acogida a los inmigrantes, no siempre es correcto el ajuste anual de nuestra pensión de jubilados. Hace tiempo fue despenalizado el adulterio, pero no por eso es moralmente bueno. Sin embargo, al ser despenalizado y legalizado el aborto, muchos lo vieron como licito. Pues bien, una legalización de la eutanasia no puede determinar la bondad ética de dar muerte a una persona. A los que decimos oponernos a la legalización de la eutanasia, nos achacan con frecuencia la tentación de aplicar al enfermo unos cuidados que no harían más que alargar una vida en situación terminal. En realidad estaríamos tratando de prolongar cruelmente el proceso del fallecimiento. Seguramente hay que clarificar muchos términos. Oponerse a la eutanasia activa no significa abogar por la distanasia o “encarnizamiento terapéutico”, que también puede ser inmoral. Si es inicuo dar la muerte directa a un paciente, tampoco es deseable alargar el fallecimiento con medios extraordinarios o desproporcionados. Estos términos son muy importantes. De hecho, hay tratamientos considerados como extraordinarios, que pueden todavía ser proporcionados, dada la situación del paciente. Y, al contrario, un tratamiento relativamente ordinario puede a veces ser ya considerado como desproporcionado. Hay una sabiduría en “dejar morir” al paciente, sin forzar el uso de medios experimentales. El juicio ético y una práctica cuidadosa han de saber prescindir de los medios “desproporcionados” en el alargamiento de la vida. Para esto no hace falta legalización, sino prudencia y discernimiento. El testamento difundido por la Conferencia Episcopal Española emplea justamente estos conceptos: “Pido que si por mi enfermedad llegara a estar en situación crítica irrecuperable, no se me mantenga en vida por medio de tratamientos desproporcionados o extraordinarios; que no se me aplique la eutanasia activa, ni se me prolongue abusiva e irracionalmente mi proceso de muerte; que se me administren los tratamientos adecuados para paliar los sufrimientos”. La reflexión sobre los cuidados paliativos, tan importantes en el momento actual de la medicina, merecería un espacio mucho más largo y matizado.
En este momento, se presenta la eutanasia como una urgencia irrenunciable, demandada por la mayoría de los ciudadanos. Se la califica como un signo de progreso social, como un derecho de la persona, como un acto de compasión hacia el dolor que padecen los enfermos terminales.
Es preciso resumir este abanico de nuevos y pretendidos “derechos”, no contemplados por la famosa Declaración, de la Asamblea General de las Naciones Unidas, del 10 de diciembre de 1948.
• Se nos propone hoy la eutanasia activa como un derecho del paciente terminal incapaz de soportar sus dolores. Pero se olvida que nunca, como en esta época, hemos sido capaces de controlar el dolor.
• Se alaba la eutanasia activa siempre que se produzca a petición del paciente. Pero se olvida que muchos de esos pacientes en realidad no están implorando la muerte, sino una cercanía afectuosa y compasiva por parte de familiares y sanitarios. Una cercanía que a veces les niegan la prisa y la tecnificación de nuestro mundo.
• Se nos presenta la eutanasia como un derecho, que nunca sería vinculante para los que no lo quieran reclamar. Pero se olvida también que la libertad para pedir el aborto ha terminado convirtiéndose, en algunos casos, en una gran cantidad de abortos prácticamente obligatorios.
• Se promueve hoy la legalización de la eutanasia activa como un laudable acto de compasión -merci Killing-. Pero se olvida que la verdadera com-pasión no puede llevar al desentendimiento con relación al enfermo sino a la cercanía y a la ternura que se merece como persona.
• Se anuncia la eutanasia como la única solución (¿o la “solución final”?) para desentenderse de esas vidas que, siguiendo el escrito de Hoche y Binding, un régimen horrible calificó como “vidas inútiles”, desencadenando así toda una tormenta de inhumanidad.
En este momento, se presenta la eutanasia como un signo de progreso social, como un derecho de los ciudadanos, como un acto de compasión hacia los enfermos terminales, que de una forma inconsciente son generalmente identificados con los ancianos.
Muy raras veces se alude a la posibilidad de aplicar la eutanasia a los enfermos mentales, como ha ocurrido ya en la práctica en los casos en que la eutanasia ha sido despenalizada. Además, no se suele mencionar en primera instancia la eutanasia aplicable a los niños que nacen con malformaciones que son vistas como no deseables.
Es verdad que hay quien ya ha levantado una voz de alerta ante el peligro de ver cómo la legalización de la eutanasia puede llevar consigo la difusión de la eugenesia. En ese caso, el ser humano se convertiría práctica y legalmente en árbitro capaz de decidir sobre la vida y la muerte de los demás.
El diálogo tuvo lugar durante un Congreso Internacional que se celebraba en la hermosa ciudad de S’Hertogenbosch (Bois-le-Duc), donde El Bosco había pintado sus cosmogónicos sueños sobre el bien y del mal. A mitad del congreso nos visitó una alta representante del Ministerio holandés de sanidad. Al parecer, deseaba justificar ante los congresistas llegados de muchos países la legalización de la eutanasia. De hecho, nos dijo que su gobierno solamente pretendía ofrecer una ayuda compasiva para el difícil acto de morir. Le contesté entonces que ciertamente habían encontrado una expresión muy atrayente para enmascarar una práctica clínica que a muchos nos horroriza. Pues bien, ahora salta de nuevo a la actualidad el tema de la eutanasia, que viene serpenteando en el llamado occidente desde hace más de cien años. Se nos anunció hace tiempo que Holanda es el primer país que la ha legalizado. Sin embargo, en esto como en las marcas olímpicas, es preciso efectuar cuidadosamente el conteo para establecer prioridades. Se nota un cuidadoso olvido para no mencionar que la eutanasia también fue legalizada por el régimen de Hitler en septiembre de 1939. En estos casos es interesante saber quién ha ido por delante y cómo se ha aplicado la norma. En el caso del nazismo, en primer lugar se difundió una circular a los centros hospitalarios, pensando en los enfermos irrecuperables y afectados por dolores insoportables. Después se pasó a enfermos mentales. Y finalmente llegó a justificar las medidas de exterminio de los judíos y de otros ciudadanos, incluidos los pertenecientes a otras razas no arias. El llamado “efecto tobogán” se puede constatar en muchos momentos de la historia. Romano Guardini, profetizó que un día los llamados países democráticos copiarían muchas de las prácticas del nazismo. En la Europa democrática hace años que se repite un slogan escalofriante. Su rima en francés podría traducirse así: “La interrupción voluntaria de la preñez lleva a la interrupción voluntaria de la vejez”. Claro que en los países democráticos las medidas que despenalizan o legalizan algunas acciones y comportamientos se presentan como voluntarias. A nadie se obliga a seguirlas. El tobogán se encarga posteriormente de difundir medidas discriminatorias para quienes las dificultad y aun las someten a discernimiento. El efecto tobogán se manifiesta, finalmente, en una ulterior posibilidad. La disminución de la población a causa del aborto y la larga vida de los mayores han creado numerosos problemas económicos. Ahora bien, si el aborto ha enriquecido a muchos, ¿no ocurrirá algo parecido con la eutanasia?
Los sacerdotes, con sus virtudes y sus defectos, desarrollan su labor en tantos campos… De la catequesis a la liturgia, de la caridad a los compromisos pastorales e incluso administrativos. Y ante tantos frentes abiertos no se pueden quedar parados después de una desilusión, rendirse ante las dificultades o dejarse vencer por su fragilidad. En esos momentos es bueno que recuerden que la gente quiere a sus pastores, los necesita y confía en ellos. Recemos juntos para que los sacerdotes que viven con fatiga y en la soledad el trabajo pastoral se sientan ayudados y confortados por la amistad con el Señor y con los hermanos.”
INTENCIONES DEL PAPA
POR LOS DESAFÍOS DE LA HUMANIDAD
JULIO 2018
Universal: Los sacerdotes en su misión pastoral.
Para que los sacerdotes que viven su trabajo pastoral con dificultad y en la soledad se sientan ayudados y confortados por la amistad con el Señor y con los hermanos.
Oración
Señor Jesús,
En tu inmensa bondad, quisiste llamar a hombres de corazón generoso para ser obreros de tu mies.
Agradezco los ejemplos de hombres libres y entregados al servicio de sus comunidades, que son también ejemplos vivos de los valores del Evangelio.
Te pido especialmente por los sacerdotes que viven mayores dificultades, la soledad, el cansancio y el desánimo, para que Tú seas su fuerza y que cada cristiano pueda sentirse llamado a ser compañero de viaje de su pastor.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria…
Desafíos para el mes:
Orar por los sacerdotes, especialmente los que están más solos o desanimados, utilizando la propuesta que la Red Mundial de Oración del Papa está proponiendo en sus redes sociales y en su plataforma Click to Pray.
Preguntar al párroco, o responsable de tu comunidad, si está bien, si necesita alguna ayuda, afirmando la cercanía e interés por su persona y misión.
Si eres sacerdote o religioso, preguntarte si verdaderamente el Señor es tu fuente de paz y esperanza. Y disponerte a buscar ayuda espiritual, si es necesario.
“Hay una gran diferencia entre eliminar los sufrimientos de una persona y eliminar a la persona para que no sufra”. Algo así ha dicho recientemente una gran especialista en el campo de los cuidados paliativos. Y tiene toda la razón.
Uno se pregunta por qué los políticos tienen tanto interés en promover y legitimar la eutanasia y tan poco interés en dedicar más fondos para aumentar y dotar las unidades de cuidados paliativos.
Otra pregunta inevitable: ¿Por qué los partidos políticos que surgieron para defender los derechos de los trabajadores y de los proletarios tienen tanto interés en promulgar leyes que atentan contra la dignidad de la persona?
Claro que esta segunda pregunta trae a nuestra mente otra tercera, que responde a la cuestión fundamental: ¿En qué se está poniendo la dignidad de la persona y quién es el que decide cuál es el límite entre defenderla e ignorarla?
Sobre este tema, por alguna parte aparecen citadas unas palabras del papa Francisco como si fueran una clamorosa novedad. Se olvida o se ignora lo que en tres afirmaciones muy claras ya se encontraba en el Catecismo de la Iglesia Católica:
• “Aunque la muerte se considere inminente, los cuidados ordinarios debidos a una persona enferma no pueden legítimamente ser interrumpidos.
• El uso de analgésicos para aliviar los sufrimientos del moribundo, incluso con riesgo de abreviar sus días, puede ser moralmente conforme a la dignidad humana, si la muerte no es buscada, ni como fin ni como medio, sino solamente prevista y tolerada como inevitable.
• Los cuidados paliativos constituyen una forma privilegiada de la caridad desinteresada. Por esta razón deben ser alentados” (n. 2279).
Esta doctrina refleja lo que previamente había afirmado ya la declaración vaticana “Iura et bona” sobre la eutanasia (5.V.1980). Allí se introducía una importante novedad sobre la doctrina tradicional. De hecho, en lugar de hablar de medios ordinarios y extraordinarios, se prefería la terminología de los medios proporcionados y desproporcionados a la hora de tratar a los enfermos graves o terminales.
De todas formas, el tema de la sedación para aliviar el dolor, evitando siempre la intención de dar la muerte, ya había sido previamente expuesto por el papa Pío XII en el otoño de 1947.
Por tanto, desde hace tiempo hay en la doctrina de la Iglesia católica una base largamente pensada para afrontar la cuestión del dolor sin necesidad de acudir al homicidio, educadamente encubierto bajo las etiquetas de la eutanasia, la muerte digna o la muerte por compasión.
La atención a los cuidados paliativos es una respuesta adecuada a la preocupación general del dolor en las situaciones más graves. Si el fin no justifica los medios, tampoco un sentimiento bueno podrá jamás justificar un fin malo.
muchas posibilidades. Pero es necesario usarlas bien
y para el bien.
No para aislarnos,
sino para comunicarnos mejor.
No para difundir mentiras,
sino para contar verdades.
Internet es un don de Dios,
pero también es una gran responsabilidad.
La comunicación, sus lugares,
sus instrumentos han traído consigo un alargamiento
de los horizontes, un ensanche, para tantas personas. Aprovechemos las posibilidades de encuentro y de solidaridad que ofrecen las redes sociales. Y que la red digital no sea un lugar de alienación.
Sea un lugar concreto,
un lugar rico de humanidad.
INTENCIONES DEL PAPA
POR LOS DESAFÍOS DE LA HUMANIDAD
JUNIO 2018
Intención Universal: Las redes sociales
Para que las redes sociales favorezcan la solidaridad y el respeto por el otro en su diferencia.
Oración
Dios, nuestro Padre,
Diste a tus hijos la capacidad y la creatividad para hacer de este mundo un lugar de comunión.
Hoy es fácil estar unidos con personas de lugares y culturas muy diferentes.
Ayúdanos a aprovechar las posibilidades del ingenio humano para construir un mundo más solidario, cerca de las realidades difíciles, un mundo capaz de acoger la diferencia y donde reinen la justicia, la paz y la verdad.
Danos tu Espíritu, para que cada uno de nosotros sepa realizar su pequeña parte, en los medios digitales en los que esté presente.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria…
Guía práctica
Procurar mirar con atención cómo funcionan las redes sociales, qué argumentos y discusiones son más populares y qué intereses esconden.
Procurar tener una actitud positiva y constructiva en las redes sociales, compartiendo contenidos que promuevan la solidaridad y el respeto, la verdad y la buena reflexión.
Tomar conocimiento de buenos proyectos de evangelización en las redes sociales y procurar también traer la voz de la Iglesia y sus propuestas a estos espacios.