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domingo, 23 de febrero de 2020

Día 26 de Febrero Miércoles de Ceniza: Comienzo de Cuaresma -

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A partir del Miércoles de Ceniza, entramos en el itinerario cuaresmal. Se trata de un recorrido de 40 días y nos llevará hasta la Pascua del Señor. El miércoles de ceniza, procede del siglo X; los que querían recibir la reconciliación se vestían pobremente y se ponían ceniza en la cabeza. De este modo, se presentaban en la comunidad donde recibían la absolución públicamente. En el siglo XI, el Papa Urbano II generalizó esta práctica penitencial al inicio de la cuaresma para todos los fieles cristianos y todavía la seguimos practicando.
El miércoles de ceniza es para los cristianos el inicio, la inauguración de la Cuaresma, que nos prepara para la gran fiesta de los cristianos: la Pascua, el triunfo de Cristo sobre la muerte.
La cuaresma es un periodo de preparación intensa para recibir el bautismo. Para los ya bautizados ha de ser un tiempo de renovación de los compromisos bautismales.
La Cuaresma, que significa cuarenta días, es el tiempo en que nos preparamos para la celebración de Pascua: Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Se inicia el "Miércoles de Ceniza", que tiene un significado penitencial, de conversión.
Hay diversas expresiones penitenciales que indican el camino de purificación que nos lleva hacia la Pascua: el ayuno, la limosna, la oración. Existen símbolos y acciones que manifiestan estas actitudes de conversión e indican el cambio de nuestro corazón; el ambiente de silencio y oración, el color morado de los ornamentos, la ceniza, el vía crucis, los retiros, las obras de caridad.
Tenemos en nuestros ojos las imágenes del Belén con su carga de asombro mientras el tiempo que pasa nos proyecta hacia otro camino. El itinerario es decididamente diferente; es un camino que comienza con una señal de polvo en la frente, ligero como un aliento y decisivo como la Palabra que nos invita a actuar: ¡Conviértase y crea en el Evangelio!
Son dos verbos que escuchamos repetidos año tras año con la insistencia de un amor que no se resigna. De hecho, el Señor no se rinde, no cede ante nuestras distracciones, las desorientaciones que nos hacen perder de vista el objetivo.
Él siempre está presente para mostrarnos el camino; avanzar en el camino no es tan difícil si seguimos las 'instrucciones', si separamos nuestro control de lo que llamamos redes sociales que cada vez pierden de vista la autenticidad y la realidad de nuestro ser en lugar de querer aparecer.
El verbo convertir en la Biblia tiene dos formas: la primera es la de "regresar a Dios", expresada con el verbo hebreo shuv; es un cambio radical de toda existencia, casi un "cambio". El segundo es el del "cambio de mentalidad". Se expresa con el verbo griego metanoèin. Es una transformación de la forma de pensar, evaluar e incluso actuar.Toda nuestra persona está involucrada en este proceso de transformación que comienza con cada uno y nos pone en compañía de muchos hermanos que aún intentan cruzar el desierto. Por esta razón, no tememos al Silencio, aunque nos pidan que vivamos del ruido habitual…, no perturben nuestro ayuno, no tanto la comida como el desperdicio que debemos y podemos evitar.
El evangelio de este Miércoles de Ceniza está tomado del Sermón de la Montaña y quiere ofrecernos una ayuda para hacernos entender cómo practicar las tres obras de piedad: oración, limosna y ayuno y cómo utilizar bien el tiempo de Cuaresma.
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lunes, 12 de febrero de 2018

Video: Miércoles de Ceniza - Comienzo de Cuaresma - (YouTube) -

La Cuaresma se remonta al siglo IV, época desde la cual se empieza vivir como un tiempo de penitencia y renovación para toda la Iglesia a través del sacrificio, el ayuno y la abstinencia. Si bien en occidente este tiempo ya no es tan rígido en su vigor, nunca ha estado en discusión el que sea un tiempo al que necesitamos aproximarnos con espíritu penitencial y de conversión.
1. ¿De qué se trata?
Se trata de 40 días previos a la Semana Santa durante los cuales preparamos nuestro espíritu a través de la conversión. Los 40 días responden a una simbología bíblica: 40 días en el desierto, 40 días de diluvio, 40 años de marcha del pueblo de Israel, etc. El número 40 tiene una intención especial en las escrituras y hace referencia a tiempos de prueba y de conversión. En esta simbología «el número 4 representa el universo material y el 0 representa el tiempo de nuestra vida en la tierra seguido de pruebas y dificultades» (Aciprensa).
2. Un camino de conversión

No se trata de un tiempo en el que simplemente por tradición no puedo comer carne, o que tengo que dar limosna y mortificar mi cuerpo en todas las maneras posibles. No, estos cuarenta días para los cristianos no solo son un tiempo de penitencia sino un tiempo de preparación y conversión que nos ayuda a ponernos en sintonía con el sacrificio de amor que conmemoramos en el Triduo Pascual y así acompañar a Cristo en los misterios de su pasión, muerte y resurrección.
3. Empieza el Miércoles de Ceniza
El inicio del tiempo cuaresmal está marcado por el Miércoles de Ceniza, día en que recordamos que somos pecadores. Durante la misa se bendicen las cenizas hechas con las palmas del Domingo de Ramos del año anterior. Estas cenizas se imponen en la frente de los fieles con las frases: «Acuérdate que eres polvo y en polvo te convertirás», o «Conviértete y cree en el Evangelio». La ceniza nos recuerda la propia mortalidad y fragilidad que necesita ser redimida por la misericordia de Dios. Le recuerda al cristiano su origen y su fin. El Miércoles de Ceniza no es obligatorio y las cenizas también las pueden recibir los no católicos. Este día debes vivir la abstinencia y el ayuno si tienes entre los 18 y los 59 años de edad.
4. Sacrificios y penitencias como actos de amor
El tiempo cuaresmal es un tiempo caracterizado por el sacrificio a través de la penitencia, el ayuno, la limosna y la oración. Si bien el sacrificio en cualquier esfera de la actividad humana es considerado como un valor cuando este es relacionado al esfuerzo para conseguir un resultado; el sentido del sacrificio para un cristiano va mucho más allá: está directamente relacionado al amor. Cuaresma es un tiempo ideal para encontrar este sentido. Las renuncias, las mortificaciones que en este tiempo nos imponemos sirven para empezar a entender o profundizar en el verdadero significado del amor. El amor que lo puede todo, lo soporta todo y lo perdona todo, un amor que viene de el mismo Dios que se entrega por nosotros. 
Se trata, como decía San Juan Pablo II, de «todo aquello que ayuda a que el Evangelio pase de la mente al corazón y del corazón a la vida». ¡Qué diferente es vivir la penitencia quitando toda connotación negativa que en lugar de animarnos a perseguirla nos disuade de ella! Entendiendo su verdadero significado la penitencia se transforma en un acto de amor profundo.
5. Ayuno: mucho más que dejar de comer

No se trata de suprimir todos los alimentos y andar gritando a los cuatro vientos que morimos de hambre porque estamos ayunando. El ayuno debe ser siempre ofrecido con amor y humildad, en el silencio del corazón. Ayunar no se trata sólo de suprimir alguna comida o alimento por el que tenemos especial preferencia. Podemos ayunar de palabra y acción, tratar de no criticar tanto, de no decir malas palabras, de hablar con más amor y bondad, de no mirar mal a ese vecino al que ya nadie se aguanta, de hablarle a ese compañero de oficina al que todos ignoran, de ofrecerte a hacer algún favor o de invitar a almorzar a ese familiar con el que hace tanto no te hablas. Todo ofrecido como sacrificio amoroso al Padre. Todos los viernes de Cuaresma la abstinencia es mandatoria.
6. La oración y la generosidad
La Iglesia designa la limosna, junto al ayuno y la oración, como un remedio contra el pecado. En nuestro tiempos la limosna se hace aún más necesaria. Tiempos en el que lo material y el valor de las posesiones se hace excesivo, el dar limosna es remedio para el alma. Dejar de mirarse uno mismo para salir a auxiliar al más necesitado y no solo dar lo que nos sobra sino dar lo que nos cuesta. Es necesario dar con sacrificio, renunciar a lo nuestro en favor de los otros por amor a Dios mismo. La limosna necesita estar presente en este tiempo de Cuaresma para ayudarnos a dejar de pensar en nosotros mismos y entender cada vez más lo que significa entregarse por entero. La oración será esa constante comunicación con Dios para que nos muestre el camino y nos fortalezca durante nuestra vida.
7. Termina el día en que el verdadero sacrificio inicia…

La Cuaresma culmina el Jueves Santo. Es el día en el que el tiempo de preparación ha terminado y el verdadero sacrificio inicia. Renovados por estos 40 días nos preparamos para continuar acompañando a nuestro Señor rumbo al calvario. Nos hemos preparado para que nuestros corazones permanezcan ardientes en el amor a Cristo y mediante su gracia podamos continuar junto a Él el sacrificio de entregar la vida propia por amor.

«(…) La Iglesia, nuestra madre y maestra, además de la medicina a veces amarga de la verdad, nos ofrece en este tiempo de Cuaresma el dulce remedio de la oración, la limosna y el ayuno» (Papa Francisco – Mensaje Cuaresma 2018).